sábado, 13 de febrero de 2010

Suave, que me estas matando


Acabo de leer algo sobre las movilizaciones que próximamente realizarán las asociaciones de vendedores ambulantes de Andalucía. Parece ser que en aplicación de la famosa y controvertida directiva Bolkestein, las personas que se dedican a la venta ambulante regulada, pueden perder sus puestos.
El famoso Bolkestein, debió ser un típico mercader holandés ávaro y ruín, codicioso como el que más y seguramente muy bien situado económicamente.
Perteneció a la derecha holandesa y fué un radical en sus concepciones neoliberales. De tan brillante engendro no podía salir nada bueno.
La directiva, silenciada en sus comienzos, era una puñalada más a la europa social que tan bien nos vendieron y que tan cara nos está saliendo.
Bajo esta directiva, cuya pretensión es la libertad total y absoluta para los servicios dentro de la Comunidad Europea, se esconde la más alta traición a las clases medias y menos pudientes.
Una vez entrada en vigor, los gobiernos nacionales nada podrán hacer para impedir que las garras de la derecha más mezquina se apropie sin piedad de las parcelas de protección que aún tenemos en materia de salud, educación, transporte público, cultura o pensiones.
La Izquierda Europea se opuso a su aprobación, pero este es un proceso amañado desde el principio, donde sus autores supieron vender un paraiso inexistente a cambio de nada.
La deslocalización de las empresas y los trabajadores, la desregulación de las más elementales normas de protección a los más desfavorecidos, desaparecerán para que los buitres y carroñeros de las finanzas se avalancen sobre nosotros.
En lo inmediato, los vendedores ambulantes verán perder sus derechos adquiridos durante muchos años para obtener una plaza de venta en los mercadillos donde vendían. Los ayuntamientos de turno tendrán que decirles que son las normas de la comunidad económica europea y que nada pueden hacer.
El mismo mensaje para los agricultores, ganaderos, pescadores, manufactureros y prestadores de servicios de todo tipo, que en base a la ley de la competencia y bajo el engaño de que hay que profesionalizarse, verán como acuden empresas multinacionales, que con salarios míseros ocupan sus espacios.
Ya lo sufrimos en la sanidad, en la enseñanza con el plan bolonia, todo tiene que adecuarse a las reglas del neoliberalismo para proteger el mercado.
Eso es lo único importante para ellos, su mercado, mientras tanto, las escasas conquistas de los trabajadores se difuminan poco a poco para ir pereciendo en sus fauces.
No importa que no tengamos viviendas, que no nos den préstamos para adquirirlas, que estemos parados, que tengamos que trabajar hasta los 67 o más, que nuestras pensiones bajen en relación al coste de las cosas, que tengamos que pagar masters para las carreras de nuestros hijos, que paguemos los servicios sanitarios, nada importa si ellos salvan su mercado.
Pero no hay que claudicar, a cambio podemos comprar el coche que queramos, podemos viajar en ave, podemos volar en avión, podremos ir a universidades de otros paises, podemos celebrar bodas gays, nos permiten seleccionar más cadenas de televisión, tenemos tanta libertad en su sociedad del bienestar que lo anterior no importa.
Son sin duda, hábiles cirujanos de las finanzas, nos abrirán en canal apenas sin dolor, suavemente, para que tengamos una muerte dulce, sin padecimientos, algunos de ellos vestidos con sus trajes azules, otros disfrazados de socialistas para que tengamos confianza plena. Estamos en sus manos y casi nada podemos hacer.
Yo, por si acaso, desconfiaré de los de azul y de los disfrazados, al menos mientras la anestesia no me deje k.o.

1 comentario:

  1. Son miles de familias (entre 30.000 y 40.000 mil en España) las que dependen de la venta ambulante, además la posibilidad de recolocar o reconvertir a estos/as profesionales en otros sectores es bastante difícil. Todo se complica cuando es una directiva Europea y cuando este sector, a pesar del la generación de empleo en colectivos más sensibles, pesa poco en nuestra "sagrada" economía. Desde AVAM (Asociación de Venta Ambulante de Málaga) CEMPE (Confederación de Pequeñas Empresa y Autónomos de Andalucía) pertenecientes a CEPES (Confederación de Entidades para la Promoción de la Economía Social) se están movilizando en despachos y en la calle para intentar paralizar esta normativa. Ardua tarea en un sistema donde las plusvalías y la economía especulativa se llevan el gato al agua frente a la economía productiva.
    Luismi Jurado
    P.D. La persona que está al frente de estas reivindicaciones en Málaga es Juan Rojas (AVAM) o (CEPMPE).

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