viernes, 26 de febrero de 2010

Metamorfeemonos


Una persona a la que quiero muchísimo me ha enviado un artículo que se publicó recientemente en el país, su título: Elogio de la metamorfosis.
Lo he releido varias veces y aunque al principio opuse resistencia, por aquello de los prejuicios preconcebidos, confieso que al final he bajado la guardia y aunque ciertamente no podría hablar de simbiosis, aceptaría mimetismo como expresión plácida de dejarme convencer por tan sutil sugerencia.
Para los que en algún momento leímos a Kafka, al menos a mí me ocurre, cuando aparece metamorfosis, independientemente de su concepción real, visualizo a la enorme cucaracha desprotegida o abandonada por aquellos a los que precisamente él en su anterior vida protegía. Una especie de monstruo que necesitaba transformarse para protegerse de aquello que le hacía mal.
Algo de Kafkiano tien el artículo, pero con un final que promete ser feliz.
Se trata de aplicar la concepción más empírica del término a la situación real de nuestra vida en el planeta.
Defiende su autor desde las primeras líneas, que la expresión metamorfosis es mucho más rica que la propia revolución, en cuanto que ésta última tendría que desarrollarse sobre la desaparición drástica de lo anterior, mientras que en un proceso metamórfico se produce una transformación con el aprovechamiento de la energía anterior. El autor del artículo mantiene que el sistema tierra es incapaz de organizarse para tratar sus problemas vitales y cualquier sistema en estas condiciones se degrada, se desintegra a menos que sea capaz de originar un metasistema para autoregenerarse, y entonces hablariamos de metamorfosis.
Pero dadas las crecientes alarmas y riesgos del planeta (peligro nuclear, degradacion de la biosfera, una economia carente de regulación, las hambrunas...)podríamos hablar de un feed-back negativo que acabaría desencadenando la autodestrucción.
A partir de aquí empieza lo interesante y asevera que lo probable es la desintegración y lo improbable aunque posible la metamorfosis.
La metamorfosis es un proceso de autodestrucción y autoreconstrucción al mismo tiempo. El ejemplo más gráfico es el de la oruga que pasando por la fase de crisálida acaba convirtiéndose en mariposa.
Quizá todos debiéramos metamorfearnos para generar una gran metamorfosis colectiva y evitar la destrucción que nos atenaza.
Sería bonito empezar por despojarnos de aquello que nos convierte en piezas claves de autodestrucción. Se trata de poner en equilibrio todos nuestros sistemas, el alimenticio, el económico, el productivo, el de las realaciones afectivas, el de la amistad.
Tendriamos que aprovechar la actual situación de crisis y propiciar ese necesario cambio que nos llevase al menos a generar esperanza a nuestros jóvenes, a que viesen una luz, a que entendiesen que después del oscuro proceso dentro de la crisálida aparecerá una bonita mariposa capaz de volar en un ambiente descontaminado, sin tensiones, en armonía con el entorno.
Propongo una metamorfosis ideológica, donde positivemos las conductas autodestructivas que tanto daño nos hacen.
Propongo que empecemos a metamorfearnos en lo cultural, en lo educativo y en lo afectivo. Lo demás..... vendrá después.

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