jueves, 4 de marzo de 2010

Cuando solo nos queda el recuerdo


Hay un momento para todo en la vida, quizá los más atrayentes, aquellos que perduran y nos hacen sentir vivos, son aquellos que disfrutamos en momentos exultantes, aquellos de pasión ilimitada o sentimientos y sentidos desbordados.
También los otros, los que no son fáciles de recordar o los que parecen que no despiertan el interés del oyente o del lector una vez que se narran, esos también forman parte irreversible de nuestra historia, esos para nosotros, para cada uno de nosotros también son sugerentes.
Cada recuerdo tiene su aroma, cada aroma tiene un recuerdo, son las paranoias que nos atan y nos liberan, son nuestros recuerdos.
Hay una luna llena que me embriaga, un olor a mar que todo lo envuelve, una canción que me despierta, un viaje, una ceremonia, una llamada, una alameda, una escapada.
Cuando la historia es nuestra historia, cuando fuímos los protagonistas del guión que en cada momento escribiamos, no teniamos la certeza de la existencia del pasado, sólo tenía valor nuestro momento. Es ahora, sólo ahora, cuando ya no podemos cambiar nada en esos recuerdos, cuando tenemos la maldita sensación de que podiamos haber escrito otro posible testamento.
Ahora de nada valen excusas ni "justificamentos".
Es un mal momento amigo, cuando sólo nos queda el recuerdo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario